El cardo es uno de esos tesoros de temporada que, cuando llega el frío, se convierte en puro confort en la mesa. Ya sea fresco, en conserva o congelado, siempre ofrece una textura tierna y un sabor suave que agradece cualquier buen guiso. En casa lo disfrutamos de mil maneras, pero a la marinera alcanza un punto especial: una salsa sabrosa, aromática y tan rica que cuesta no terminarla a cucharadas. Un plato sencillo, tradicional y de esos que reconcilian con la cocina casera.
PREPARACIÓN:
Pelamos, cortados y cocemos el cardo con abundante agua y una cda. de sal. Mientras se cuece el cardo, hacemos el sofrito.
Ponemos tres cdas. de aceite en una sartén y pochamos la cebolla cortada finita y los dientes de ajo fileteados. Incorporamos la harina, removemos y mojamos con el vino y un poco de caldo de cocción del cardo.
Salpimentamos.
Añadimos las gambas, las almejas y los mejillones. Tapamos hasta que se abran las almejas y los mejillones.
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| Cardo de "Antolín" Una vez cocido el cardo, lo escurrimos y lo añadimos al sofrito. Dejamos pochar unos minutos. Ponemos un poco de perejil picado y servimos. |


