martes, noviembre 15, 2016

Jarretes de Ternasco de Aragón I.G.P. al vino Tinto D.O.P. Cariñena

Cuando Rosalía por su 5º aniversario nos propuso #RetoDOEspaña enseguida pensé en el Ternasco de Aragón, nada más representativo en nuestra tierra y además siguiendo la receta de los jarretes guisados, que siempre ha hecho mi madre, le he puesto un buen vino de la D.O.P. Cariñena y Cebolla de Fuentes D.O.P  Así que tres en uno. 
El Ternasco de Aragón es un cordero joven, de menos de 3 meses de edad, que es alimentado con leche materna y cereales naturales hasta alcanzar un peso en canal entre 8 y 12,5 kg.

El proceso de crianza es realizado mediante un aprovechamiento tradicional del territorio aragonés, tanto en pastos de montaña y media montaña como en las zonas más áridas del valle del Ebro. En la actualidad están adscritas más de 410.000 ovejas de las razas autóctonas aragonesas Ojinegra de Teruel, Roya Bilbilitana y Rasa Aragonesa – las únicas razas que forman parte de la IGP Ternasco de Aragón – y su crianza da trabajo a más de 7.000 familias, repartidas en 800 explotaciones de más de 370 municipios de las tres provincias aragonesas. Por todo ello, podemos afirmar que, como beneficio adicional, el Ternasco de Aragón favorece la economía rural aragonesa, su cultura y medio de vida, manteniendo la población y preservando el medio natural.

Este exigente proceso de crianza está regulado desde 1989 por el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Ternasco de Aragón, lo que supone la distinción de ser la primera carne fresca en España reconocida con una Denominación específica.

Gracias a que todo el proceso de crianza está definido, y a los frecuentes controles que se realizan durante todo ese tiempo, se garantizan unos estándares de calidad óptimos que se traducen en una carne de cordero tierna, sabrosa y saludable.



El origen de los viñedos aragoneses se sitúa en la región llamada Celtíbera, donde se encontraba la villa romana de Carae (hoy Cariñena) de cuyos habitantes se sabe que bebían vino mezclado con miel allá por el siglo III antes de Cristo.

Ya en 1415 formaban parte de la lista de alimentos preferentes de los que Fernando I de Aragón tenía previsto acompañarse en un proyectado viaje a Niza que finalmente no se llevó a cabo y en el que iba a tratar con el emperador sobre el Cisma de la Iglesia. Según cuenta Esteban Sarasa Sánchez, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, el monarca señaló su preferencia por el vino de Cariñena y Longares, el queso de Peñafiel, los perniles pirenaicos o el trigo de Zaragoza.

Del cariñena hablaron en sus crónicas numerosos viajeros españoles y extranjeros que se aventuraron por la península. Enrique Cock cuenta cómo en 1585 Felipe II fue recibido en Cariñena con dos fuentes de vino, "una de blanco y otra de tinto, de las cuales cada uno bebía quien tenía gana"

Cebolla de Fuentes D.O.P.

El cultivo de la cebolla en el término municipal de Fuentes de Ebro y sus alrededores se remonta a los primeros asentamientos romanos, que construyeron un sistema de riegos. Se dice que el consumo de cebolla entre los romanos era muy común para hacer fuerte al soldado o como método curativo para varias dolencias.

Con la llegada de los musulmanes se mejoró el uso del agua mediante la construcción de una extensa red de acequias desde los azudes hasta los campos de la comarca.

De hecho, en Fuentes de Ebro aún se conserva este sistema de riego de origen árabe. En la Edad Media, sus propiedades culinarias se alzaron tanto en casa del pobre como del rico, y es que si algo tiene la cebolla es su “humildad” hortelana, haciéndola cercana a todos los consumidores.



INGREDIENTES:

1 Jarrete de Ternasco de Aragón I.G.P.
5 Dientes de Ajo
1/2 cebolla de Fuentes de Ebro D.O.P.
250 ml. de Vino Tinto D. O. P. Cariñena 
Romero
2 Patatas pequeñas
Alcachofas (congeladas)
Harina
Sal y Pimienta
Aceite de Oliva Virgen Extra



PREPARACIÓN:

Pasamos ligeramente por harina los jarretes y los doramos en una sartén (con aceite) junto con los dientes de ajo a los que les habremos hecho un corte.  Los vamos pasando a la olla rápida.
En la misma sarten pochamos la cebolla cortada en brunoise, añadimos el vino, el romero y volcamos todo en la olla con los jarretes.
Podemos añadir un poquito de agua o más vino dependiendo de la cantidad de jarretes, no tienen que llegar a cubrirlos.



Cerrar la olla, poner al fuego y contar 20 minutos desde que sube el "pito".
Apartar del fuego y esperar que baje la presión.


Mientras vamos cortando las patatas en cuadritos grandes y las echamos a la olla con las alcachofas congeladas.
Rectificamos de sal.
Volvemos a tapar la olla cinco minutos.

Servimos

Y A Gozar!!!